Sinopsis:
El sujeto afectado por el encuentro con una lengua, ya sea hablada, escrita o digital, está inmerso en un espacio topológico que no es el de la geometría euclidiana ni tampoco el del espejo plano. Es un espacio que no se conecta fácilmente con el cuerpo. Los modos de tratamiento por los circuitos de la voz y de la mirada suponen el encuentro del sujeto con autismo con una la lengua en el baño de lenguaje en el que está inmerso. La ausencia de balbuceo, de equívoco de la lengua encarnada, figura desde el principio en los estudios sobre el autismo. El niño tiene un goce especial en cifrar de esta manera, sin centrarlo en el intercambio con el otro, modo de surgimiento de la lengua que no se dirige a nadie pero deja marcas en la superficie del